La historia de la misionera escocesa que salvó la vida de 300 niñas judías

16/Sep/2016

CNN en Español, Por Elizabeth Roberts

La historia de la misionera escocesa que salvó la vida de 300 niñas judías

La extraordinaria y conmovedora historia de
una misionera escocesa que dio su vida por proteger a cientos de niñas judías
durante el Holocausto tiene un nuevo capítulo.
Un testamento escrito a mano y una serie de
fotografías que no se habían publicado brindan una mirada fascinante a la vida
de Jane Haining, quien murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1944.
Haining, de 47 años, se negó a abandonar a
las niñas que tenía bajo su cuidado, la mayoría de ellas huérfanas, cuando
trabajaba en un colegio judío dirigido por la iglesia de la Misión Escocesa en
Budapest, Hungría.
Gracias a eso alcanzó a proteger a 315
estudiantes durante cuatro largos años, hasta que alguien la delató y fue
detenida por la Gestapo. Según los documentos que acaban de ser revelados,
antes de ser capturada Haining tuvo la posibilidad de regresar a Escocia, pero
no quiso hacerlo con el argumento de que tenía que seguir cumpliendo con su
deber.
“Si estas niñas me necesitan en días
soleados, cuánto más necesitarán de mí en días oscuros”, declaró entonces.
El nuevo material, que pronto será
entregado a la Biblioteca Nacional de Escocia, fue descubierto en una caja del
archivo que el Concilio de la Misión Mundial de la Iglesia escocesa tiene en
sus oficinas en Edimburgo.
Uno de los documentos es un extracto de un
reporte entregado por el obispo polaco Laszlo Ravasz en 1945, un año después de
la muerte de Haining en Auschwitz, en el que explica que en tres ocasiones los
superiores de la misionera le ordenaron que abandonara a las niñas y regresara
a su país.
Según el obispo, miembro de la Iglesia
Reformada que también ayudó a salvar a muchos judíos, Haining siempre respondió
así: “Debo seguir cumpliendo con mi deber y permanecer en mi cargo”.
A pesar de estar bajo vigilancia, la
misionera, hija de un campesino de la pequeña ciudad de Dunscore, iba con mucha
frecuencia a las 5 de la mañana al mercado de Budapest para comprar comida para
las niñas. También usó el cuero de sus maletas para hacerles unas nuevas suelas
a los gastados zapatos de las estudiantes.
Se cuenta que quien la traicionó fue el
yerno del cocinero del colegio, a quien Haining encontró un día comiéndose la
escasa comida reservada para las niñas. La misionera fue arrestada por dos
oficiales de la policía secreta nazi y, según una publicación de la Iglesia de
Escocia en su página de Facebook, fue acusada de ocho cargos, incluido
“trabajar entre judíos”, “llorar al ver a las niñas portar estrellas
amarillas”, “escuchar noticias de la BBC” y “visitar prisioneros de guerra
británicos”.
Fue enviada al campo de concentración de
Auschwitz en una Polonia ya tomada por los nazis, el mismo al que llegaron
varias de sus estudiantes. El certificado de su muerte asegura que falleció de
una enfermedad conocida como caquexia, generada por un estado de extrema
desnutrición que acabó con su cuerpo.
Ese y otros documentos fueron descubiertos
por azar en un ático en Edimburgo por investigadores que preparaban una
exposición en Budapest para conmemorar los 175 años de fundación de la Iglesia
de la Misión Escocesa.
“Lo más conmovedor fue descubrir que su
último testamento decía ‘abrir en caso de que yo muera’ y estaba fechado en
julio de 1942”, aseguró en la página de la Iglesia en Facebook el reverendo Ian
Alexander, secretario del Concilio de la Misión Mundial.
“Ella estableció en qué consistía su
herencia y quién recibiría su máquina de escribir, su abrigo de piel y sus
relojes. Es un documento extraordinario y es muy emocionante tener algo escrito
por ella. Nos hace comprender que tenía plena conciencia de todos los riesgos
que estaba corriendo”, agregó el reverendo.
Según él, la de Haining es una historia de
heroísmo y sacrificio personal desgarradora pero también muy inspiradora.
Jane Haining es la única escocesa que ha
recibido honores en el museo del Holocausto en Israel, el Yad Vashem. También
tiene una placa que la recuerda en la iglesia de su pueblo, Dunscore, y fue
reconocida con la medalla a los Héroes del Holocausto por el gobierno del Reino
Unido, en 2010.